Sin entender me escondo, dudo si pegarte o besarte, con las manos atadas y la boca loca, te grito y nos aturdo.
Guardo el miedo en la taza grande que me regalaste y me lo tomo de a sorbitos.
Pienso y pienso mientras el agua corre, me recorre sin darme cuenta, ¿Dónde estás?
Me escucho rezando para que la ducha se lleve todo, lo que pica y molesta, lo que pinchaste en mi.
Me duelen los ojos llenos de agua adentro y afuera, dejaste mi panza llena de besos y mi pelo enmarañado.
No entendés, y yo te culpo.
El cuerpo, y el aire se me traban en algún lugar donde los pierdo y no los encuentro más.
No quiero estar sola...mis hombros incómodos, mi cabeza inquieta. Tu sinceridad ácida hace que no te crea.
Aprieto los párpados, las muelas, los puños, respiro profundo haciendo fuerza pero no funciona, quiero despertarme, y ya estoy despierta.*
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